Lunes, cámara y ¡acción!

¡Ya es primavera! Todos los escaparates luciendo las nuevas colecciones, aunque todavía nos quede casi un mes de invierno, según el calendario. Este tiempo que estamos teniendo es muy primaveral, lo cual agradezco porqué soy de las que me gustan más las épocas cálidas del año. Vivo en una ciudad donde en invierno te puedes pasar 30 días seguidos (y no exagero nada) sin ver un rayo de sol, eso es terriblemente deprimente, te cambia el carácter, sin más. Yo, necesito y amo el sol.

Estos días, las rebajas de invierno llegan a su fin, con este calor apetece poco o menos comprar ropa de abrigo y cuando entramos en alguna tienda (ya sea física u on-line) nos vamos directamente a la zona de nueva temporada, ¡y ahí sí que ya entramos con la predisposición de comprar!.

Espera, he dicho comprar, comprar ropa… ropa de nueva temporada ¡porqué hay que ir a la moda!. Aunque tengamos el armario a punto de estallar necesitamos esas prendas súper top para ir a la última, y así nos lo recuerdan todos los días las influencers en instagram.

Pues bien, os voy a contar lo que me pasó no hace mucho y me hizo reflexionar, concretamente en la última edición de los premios Goya. Solo vi unos minutos del inicio, pero creo que tuve la suerte de presenciar uno de los mejores momentos de la gala, fue cuando oí: «…y el Goya a la mejor actriz revelación es para… ¡Benedicta Sánchez!», ¿quién es esa señora?.

Esa SEÑORA, es una mujer de 84 años que al levantarse de su butaca me dejó asombrada y boquiabierta, «¡qué estilazo!» , y es que su estilismo «¡¡¡me súper encantó!!!». Con su melena larga y canosa y un pequeño moño de bailarina, una camisa blanca clásica con los puños doblados y un vestido negro con cuello halter… dos prendas súper versátiles, sencillas, muy socorridas y que siempre funcionan. Dos prendas básicas que no pueden faltar en el vestidor de ninguna de las aquí presentes. Aquí es cuando la famosa frase de «menos es más» cobra todo el sentido, para mi fue uno de los mejores outfits de la noche.

Benedicta provocó bastante revuelo con lo de su premio: por la edad, por su discurso, por su trabajo… y por su indumentaria. Un total look perfecto que firmaba Adolfo Domínguez (paisano suyo) y que para sorpresa de todos resultó ser un vestido reciclado que había diseñado hace más de 30 años.

¿Sabéis cómo se llama una de las últimas campañas que ha lanzado la firma gallega? «Ropa vieja» con los eslóganes «piensa más, necesita menos», «si sigue funcionando, sigue poniéndotelo», «si te gusta, repite», «compra ropa que dure más que las modas», señor Domínguez, me quito el sombrero, ¡chapeau!. Cuando diseñas ropa de calidad, con diseños sobrios, pero con clase, sin extravagancias, es cuando habla el estilo y eso es intemporal. Sus diseños son inmortales y para muestra un botón, entrad en su página web y echad un vistazo, ¡os sorprenderá!.

El diseñador no ha hecho más que sumarse a la campaña que vienen haciendo desde hace algún tiempo otros grandes diseñadores para fomentar un consumo responsable, por ejemplo Stella McCartney dentro de las firmas de lujo, y desde hace menos, vemos que cada día son más los actores y actrices, las caras visibles que reciclan sus vestidos de galas anteriores.

En los premios Goya, al igual que Benedicta pudimos ver también a María Casado con un vestido que pertenecía a Sara Montiel y a la modelo Vanesa Lorenzo (de la que soy muy fan de su filosofía de vida) con un Givenchy en color rojo que ya había lucido ella misma anteriormente. Las tres optaron por vestir de forma sostenible reciclando auténticas joyas y las tres triunfaron porqué fueron de las mejor vestidas de la noche.

Unos días más tarde sucedía lo mismo en la gala de los Óscars. La organización quiso poner su granito de arena y animaba a los invitados/as a un dress code sostenible para concienciar a todos/as del problema de la contaminación de la industria de la moda, ¿sabíais que es la segunda más contaminante del planeta? Pues sí, como lo oís y lamentablemente creo que es algo de lo que no somos muy conscientes, pero esto mejor lo dejo para otro post.

Lo que la organización proponía era que reciclaran vestidos que ya tenían o bien buscaran diseños vintage de sus diseñadores fetiche. Así fue como pudimos ver a Penélope Cruz con un vestido de Alta Costura de Chanel diseñado en 1995 y con el que estaba espectacular, Jane Fonda rescató de su armario un vestido de paillettes rojos de Elie Saab que ya había llevado en 2014 y estaba radiante, Elizabeth Banks fue otra de las actrices que apostaron por un vestidazo también en rojo que ya tenía… Todas ellas dignas de una mención de honor a las más elegantes y mejor vestidas.

En el sector masculino destacaba el recién oscarizado Joaquin Phoenix que lució el mismo esmoquin que en los Globos de Oro y que firmaba Stella McCartney, una diseñadora también muy comprometida con el medio ambiente desde siempre.

En definitiva, qué mejor ocasión que una alfombra roja para reivindicar algo y si es por el bien de nuestro planeta mejor que mejor. ¡Señores/as, el cambio climático es un problema real y de todos/as!.

Primer lunes de marzo, arrancamos semana y mes , ¡vámonooosss!

Deja un comentario